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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Fenrisolo</title><link>http://fenrisolo.blogia.com/</link><description><![CDATA[ Me llamo Roberto Enrique y soy de Zaragoza.  Aquí expongo mis desvaríos y reflexiones varias para disfrute del personal. 
]]></description><ttl>60</ttl><pubDate>Sat, 12 Dec 2009 19:52:15 -0600</pubDate><generator>http://www.blogia.com</generator><item>
<title>EN EL ACANTILADO</title>
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	<pubDate>Sat, 12 Dec 2009 19:48:00 -0600</pubDate>
<category>Desvaríos</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://fenrisolo.blogia.com/upload/20091212195213-en-el-acantilado.jpg"  class="center" alt="20091212195213-en-el-acantilado.jpg" /><p> </p><p>La inteligencia está pasada de moda.  La imaginación, la inocencia, son apéndices inservibles que con la llegada de la pubertad se vuelven infecciosos.  Una metástasis recorre entonces nuestro organismo y nuestras relaciones sociales eliminando cualquier célula díscola.  Un cáncer para matar los otros cánceres.  No hay lugar para las imágenes oníricas ni para las profundas fantasmagorías que nos aterrorizaron de críos.  Sobre las consecuencias de quien ose conservar su vena infantil pasada cierta edad no hace falta que os cuente nada.  No es necesario enumerar la retahíla de sevicias y calamidades que deberá soportar, y sin embargo la estulticia echa a correr por el pasillo de casa y de la oficina con una confianza fuera de lo común.</p> <p> </p> <p>¿Por qué es necesario sacrificar nuestra imaginación para madurar? ¿No podemos crecer y al mismo tiempo vivir una mentira?  Viendo <em>Ponyo en el acantilado</em> he pensado por un momento que sí es posible.  Que las aflicciones de los adultos no son tan distintas a las de los niños.  El dolor es dolor, sin edades.  El amor es amor, desde que tenemos uso de razón.  La capacidad mental de los lúcidos genera tempestades, templa los mares más convulsos.  Y la historia de este anime ha sido ingeniada por el maestro <em>Hayao Miyazaki</em>, pero podría ser igualmente obra de un niño.  Si la imaginación da para tanto, no entiendo las razones por las que no la situamos a la cabeza de las virtudes humanas.  Valoramos la diligencia, el saber venderse, no hablemos ya de la estulticia, pero despreciamos el imaginario de los críos.</p> <p> </p> <p>Los que ya no lo somos tanto y nos negamos a reconocerlo andamos cargados de resentimiento por culpa de la brecha vital que nos separa del resto.  No nos pillan el sentido del humor, nos toman por lunáticos, cuando en verdad los excéntricos casi siempre han sido más clarividentes que el resto.  Ahí están los surrealistas, <em>Miyazaki</em> y los innumerables genios que dieron con sus huesos en el manicomio.</p> <p> </p> <p>En serio: necesitamos un cambio.  Que la imaginación, la muerte y los sentimientos extremos no sean en vano.  Coincidiendo con la cumbre de Copenhague sobre el cambio climático, propongo hacer de esos elementos un recurso energético.  En el caso de conseguirlo, serían recursos energéticos de primer orden.  Con los fantasmas que cabían en mi armario empotrado cuando era pequeño podría alimentar de combustible a toda la aviación militar norteamericana, podría iluminar las calles de Shanghái durante todas las noches de cuatro años seguidos.  Podría dotarme de máquinas, ideas y personal para hacer de este país un ejército de conversos, todo sin mayor artilugio que mis fantásticas elucubraciones.</p> <p> </p> <p>La mente de un niño es capaz de eso y de mucho más.  En serio: dejad de subestimar a los niños en el colegio.  No les hagáis leer historias artificiales escritas con condescendencia, pues así no conseguís fomentar el hábito de la lectura, sino exterminar la inquietud literaria de aquel niño, uno entre cincuenta o cien, cuya inteligencia podría por sí sola regenerar la novela del siglo XXI. Le quita las ganas para seguir leyendo, como en definitiva hace todo el sistema educativo.  Sin ansias por aprender, las nuevas generaciones se moverán en esencia por los mismos convencionalismos que hoy son de sobra conocidos.  El dinero 1406y el sexo, las botellas de Santa Teresa.  Con un sistema que premiara la inventiva y permitiera desarrollar el potencial de los niños raritos probablemente tendríamos el doble de escritores, pintores y artistas en general.  La sociedad crecería en imaginario colectivo, quizás también en tolerancia y en un sinfín de valores que nos dejamos por el camino.  No menos importante: los raritos serían más felices, pasearían más por el prado y menos al borde del acantilado.</p>	
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<title>ÓRBITA</title>
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	<pubDate>Thu, 19 Nov 2009 11:43:00 -0600</pubDate>
<category>Libros</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://fenrisolo.blogia.com/upload/20091119114450-orbita03.jpg"  class="left" alt="20091119114450-orbita03.jpg" /><p>Resulta que la vida social de uno orbita en torno a distintos núcleos, o así justifica <em>Miguel Serrano Larraz </em>(Zaragoza, 1977) el título de su nuevo libro de relatos.  Porque <em>Órbita </em>(editorial Candaya) trata de eso, de relaciones sociales, de los vínculos afectivos en los procesos de madurez personal.  Siguiendo un orden temporal lógico, desde la adolescencia a la llegada de los terribles treinta, las historias de <em>Serrano Larraz </em>dan parte de las frustraciones propias de juventudes convulsas. </p><p> </p><p>En el primer relato, titulado como el libro, se nos cuenta la historia del quinceañero superdotado Samuel Soriano y su relación espiritual con Bernardo R., enigmático a la vez que reconocido físico.  A partir de ahí, una sucesión de solteras soñadoras, hermanos incomprendidos, jóvenes inconsecuentes... modelos variopintos de juventud que se desenvuelven en esa Zaragoza inocente de los años noventa.  Una ciudad descrita de forma tangencial, el eterno escenario de los malentendidos afectivos y las ansias cuasi pubescentes de estos personajes.  Y por qué no decirlo, la Ciudad Universitaria, el parque grande, la calle San Vicente de Paúl y todos los entornos escogidos por el autor suponen un valor añadido para los que crecimos en la Ciudad del Viento, pues hemos madurado y bebido en las mismas aceras en las que maduraron y se emborracharon los personajillos de <em>Órbita.  </em>Estos personajes son, por otro lado, víctimas de las elucubraciones mentales propias de una generación (llamadla posmoderna, llamadla afterpop) que parte del bienestar social y la facilidad para dejarse llevar por un pensamiento que, ya se sabe, siempre es peligroso.  Frente a sus elucubraciones, nada más que las relaciones sociales, las cuales seguirán causando el mismo lamento y felicidad por mucho que cambien las nuevas tecnologías.</p><p> </p><p>Si este libro no hubiera sido escrito por un proyecto de físico, este libro no sería <em>Órbita.</em>  <em>Serrano Larraz </em>dejó la carrera en el último curso, y puede que no llegara a licenciarse, pero ha heredado esa cualidad científica de ver números detrás de la realidad.  En <em>Y así sucesivamente</em> un profesor de matemáticas descubre que Dios existe después de estudiar concienzudamente las matrículas de los coches de su pueblo.  Es más, el &amp;lsquo;background&amp;rsquo; del autor bien podría justificar su forma de escribir, basada en la reiteración hasta el hartazgo, a la manera matemática, en muchos relatos.  Recuerda algo a <em>Agustín Fernández Mallo, </em>creador de la trilogía <em>Proyecto</em> <em>Nocilla.</em>  La sociedad supeditada a la fuerza de los números, que en ciertos casos parecen invadir hasta las relaciones sociales, como si fueran las cifras las que marcaran el pulso del azar.  Y los finales de las historias que nos cuenta <em>Órbita </em>no son nada sorpresivos ni del todo concluyentes.  Su enjundia está en la fuerza de sus ideas, como el protagonismo dado a la coincidencia en <em>Cuerpo y alma</em>, en la que un chico y una chica se conocen en la celebración de sus despedidas de soltería y terminan dejando a sus respectivas parejas<em> </em>para emprender una relación común.</p><p> </p><p><em>Órbita </em>es una obra sobre el sitio y la época en que nos ha tocado vivir.  <em>Serrano Larraz </em>tiene una chistera mágica de la que saca personajes e historias formidables con las que dar cuenta de los temores del siglo XXI, contados éstos de una forma cuanto menos original, y siempre divertida.  Acostumbrado a escribir poesías que son poco más que aforismos, ahora este ingenioso escritor nos muestra un adelanto de lo que ojalá sea una prolífica colección de nueva y buena literatura.</p>	
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<title>PILARES 2009</title>
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	<pubDate>Thu, 22 Oct 2009 11:35:00 -0500</pubDate>
<category>Desvaríos</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>Bueno, pues ahí se nos van otros Pilares, tan raudos como todos los que los precedieron.  Tan improductivos y banales como los que me quedan por vivir, que espero que sean muchos, los suficientes para saciar mi ansia etílica cuasi infinita y terminar por convertirme en un monigote insensible vestido de baturro.  Cada año, mi agenda de las Fiestas del Pilar cuenta con menos actos culturales.  En tiempos asistí a alguna que otra sesión del FIZ, así como a otros conciertos sumamente interesantes.  Pero esta edición no ha habido ni rastro de música.  Lo más valioso que he escuchado en estos nueve días de órdago ha sido el pop indie que es marca de la casa en La Lata de Bombillas, un bar del barrio que tenía abandonado desde hacía ya unos años.  Por lo demás, la discomóvil infame de Interpeñas es la que ha vuelto a ponerle banda sonora a estas fiestas.  Al menos esta vez la organización del recinto sí ha acertado en otros aspectos.  Un recinto más amplio y mejor distribuido, con dos salidas que evitaban el embotellamiento y el &amp;lsquo;sálvese quien pueda&amp;rsquo; al que estábamos acostumbrados todos los briagos de las seis de la mañana.  Además, parece que la gente cada vez le pone más cabeza e intenta no salir en tropel.  TUZSA ha puesto de su parte con un servicio de buses cuanto menos correcto, por lo que no ha habido que lamentar actos de vandalismo ni motines de borrachos enfurecidos.  Da la impresión que las fiestas de La Gran Ciudad se están haciendo a la horma de una gran ciudad, y se agradece. </p><p> </p><p>En cuanto a las alternativas culturales, no negaremos que siguen estando ahí, abanderadas por el FIZ y con varias sesiones interesantes de DJs como alternativa constante, pero en Pilares lo único que se lleva el gato al agua es el petardeo.  Lo dice un diletante que se hace pajas mentales con la idea de pasarse de tanto en cuanto por el Brit.  El ímpetu del vulgo por no perderse del mogollón lastran la asistencia a dichos actos.  Y yo que me subo al carro con tal de no alejarme de mis queridísimos amigos.  En Pilares de 2009 no he ido ni a ver a la Virgen, no he visto los fuegos artificiales ni una sola vez.  Ni siquiera bajé a ver el espectáculo de luz y color del Parque Grande.  Estos Pilares he sido más perro que nunca.  Borrachera y fluidos.  Porque estas fiestas, en definitiva, se reducen a un festejo de los fluidos corporales.  De las babas y los gargajos que a día de hoy sigo escupiendo con tos estentórea, de los vómitos, de los orines que inundan las calles adyacentes al Paseo Independencia, de los mocos, del semen de algún que otro afortunado y de la sangre.  Todos ellos, por supuesto, diluidos en una marea embriagadora de alcoholes variados.  El cierzo se encarga de arrastrar este vertido innoble hasta el último callejón de la ciudad, y como resultado Zaragoza huele a putrefacto durante una semana de sordidez.  Los restos del botellón terminan por adornar el paisaje, cubriendo las aceras con un pringue que, si no fuera por la laboriosa dedicación de mi madre, aún impregnaría mis ahora impolutas zapatillas blancas.</p><p> </p><p>Ya me olvido de hacer algo de provecho durante estos días de octubre.  El gustazo está en mearse frente a las casas de los ricos y en beber en medio de la calzada.  Para enriquecimiento cultural y festivales de música espero reservarme otros momentos del año.  Zaragoza podrá crecer hasta cifras insospechadas, pero sus fiestas seguirán siendo en esencia pueblerinas, porque somos así de simples.  Ojalá mantengamos de por vida esta concesión a la juerga, este subterfugio social para beber hasta el hartazgo y maldecir el clima intempestivo de la Ciudad del Viento.  Podré reprochar a mis amigos una y otra vez y cuantas veces quiera la falta de interés y las insanas consecuencias de nuestras costumbres beodas, pero en el momento de <a href="/2008/101301-pilares-2008.php" target="_blank">la catarsis</a>, al dar por concluida la última noche de las fiestas, sé que voy a volver a casa apesadumbrado, casi deprimido por el fin del desenfreno pilarista.  Este año no he salido todo lo que habría deseado, y se me ha quedado un resquemor del que pretendo desprenderme en la próxima juerga, pero Pilares 2009 aprueban con nota y destacan por multitudinarias.  Nunca, en mis más de 20 años de vana existencia, había visto bajando por Independencia tanta gente nueva expectante por gozar de los festejos de la Inmortal.</p>	
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<title>MÚSICA ALTERNATIVA</title>
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		<description><![CDATA[ Si me remonto atrás en el tiempo, hasta hace unos meses, para analizar la evolución del colapso del ruido, siento el agobiante impulso de llevarme las manos a la cabeza, arañarme el cuero cabelludo desde la nuca hasta la frente y... 
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	<pubDate>Sun, 04 Oct 2009 18:57:00 -0500</pubDate>
<category>Música</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://fenrisolo.blogia.com/upload/20091004190056-lady-gaga-gaga02.jpg"  class="left" alt="20091004190056-lady-gaga-gaga02.jpg" /><p>Si me remonto atrás en el tiempo, hasta hace unos meses, para analizar la evolución del <a href="/2009/022501-el-colapso-del-ruido.php" target="_blank">colapso del ruido</a>, siento el agobiante impulso de llevarme las manos a la cabeza, arañarme el cuero cabelludo desde la nuca hasta la frente y estirarme del flequillo para finalmente morderme los labios y poner una expresión de resignación.  Ahora las cosas no pintan ni el doble de mal de como las dejé, sino mucho peor.  Concedo que soy un inconforme pesimista, un resentido con ánimo de buscar culpas y excusas donde no las hay, pero creo que el devenir de los acontecimientos constata mis agoreras predicciones.  El &amp;lsquo;mainstream&amp;rsquo; sigue su curso, los servidores de música en el móvil se están haciendo con el control de los timbres telefónicos, los pinchadiscos desalmados aprenden a violar el pabellón auditivo del personal con géneros irreconciliables mal mezclados.  El ruido es una ramera que no se deja dominar, y ha encontrado en la música alternativa un instrumento expeditivo de primer orden.</p><p> </p><p>La música alternativa.  Me odio por acotar la realidad en términos tan trillados y confusos.  La música alternativa es la música sin espíritu, la que ha nacido para servir a intereses que no tienen nada que ver con la música.  Solo así puede entenderse el apellido de &amp;lsquo;alternativo&amp;rsquo;.  Ya el nombre de pila es bastante cuestionable.  Afirmar que todas de las ocurrencias de las grandes discográficas son música es un insulto al buen nombre de este arte capital.  Pero esta vez demos por sentado que lo son.  Son música, y son propuestas alternativas porque parten de un principio distinto al de la amplia mayoría de las iniciativas musicales de nuestra era.  Parten del deseo de vender, no de expresar sentimientos, desplegar prodigio técnico o abrirse paso en un arte que, como todos los demás, es viable perfeccionar.  No importa la solvencia económica de la productora que lanza al artista.  Las cuestiones estrictamente económicas no deberían ser la pauta a la hora de clasificar a los distintos músicos en comerciales o alternativos.  La primera consideración a tener en cuenta ha de ser su musa: el dinero o el arte.  Y tal y como a mí me han enseñado a concebir las artes, las ansias por vender no entran en esa ecuación.  En lo que a mí respecta, quien pervierta a la música con el fin de introducirla en el burdo mercadeo será arrastrado al sucio rincón de lo alternativo, esa palabra terrorífica con la que nos engloban a los de sensibilidad exquisita sin perder ni una fracción de segundo en estudiar nuestras filias dispares.</p><p> </p><p>Dios me libre de querer llevar la contraria, pero esta noche no dormiría tranquilo si no llamara a las cosas por su nombre.  La morralla que ponen en los disco-bares es música alternativa.  Para escuchar música tradicional hay que armarse de valor y emprender una búsqueda que finalmente suele revelarse como infructífera.  En esas estamos los incontables débiles de espíritu que, iluminados por el rutilante encanto del alcohol, buscamos sábado tras sábado destellos de cultura en un océano de aberración.  Si os cuento las barbaridades que he tenido que escuchar en esos bares no me creeríais.  En el último finde&amp;rsquo; escuché techno old school remezclado con hits de reggaetón cutre.  Dos estilos <em>a priori </em>muy dignos que son dejados a la altura del betún por un DJ al que lo único que le mueve es una pulsión destructiva. Mi condición de melómano de pacotilla me impide apoyarme en la barra y abstraerme.  Tengo que enjuiciar lo que va sonando y puntuar la noche en base a ello.  ¿Se entiende entonces mi resignación?  Noches seguidas volviendo a casa con un martilleo en los oídos provocado por sesiones mal acompasadas y el irrespeto a la esencia de las canciones. </p><p> </p><p>Para gustos, colores, dirán algunos.  Posturas como la mía han sido enésimas veces tildadas de intolerantes.  En lo que a mí respecta, hasta el silencio tiene cabida en la música.  El noise y las fusiones desafiantes son actualmente un recurso en boga y lo acepto sin reservas.  Pero hasta el silencio puede entrar a destiempo.  Es un grave error pensar que todas las propuestas son igual de válidas y que todos los artistas merecen dicha consideración.  Si acaso, merecerán que se les otorgue el beneficio de la duda, pero hay casos tan flagrantes de vandalismo contramusical que los quisquillosos como yo no podemos más que exhalar un hálito de estupor ante sus atropellos.  Y la masa traga.  Acepta como válidas las sesiones vomitivas pero por nada del mundo pasará por aceptar tendencias vanguardistas.  Su único elemento de juicio es el sonido pegadizo y a lo peor las letras pseudosentimentalistas.  ¡Hasta el techno tiene más espíritu que una de esas baladas zalameras! </p><p> </p><p>Allá cada cual, a mí me parece estupendo.  Para gustos, colores.  No se puede pretender que todo el mundo desarrolle un interés por la música.  El problema está en que ese desinterés queda al servicio de las disqueras &amp;lsquo;major&amp;rsquo;.  Las personas a las que menos atrae el arte, con su desidia, son las que más favorecen la expansión a nivel global de las estrellas &amp;lsquo;mainstream&amp;rsquo;.  No daré nombres.  Solo identificaré a modo de pista quién está en el otro extremo de la cuerda, tan al límite que mediante una sencilla pirueta podría recorrer kilómetros de nombres del &amp;lsquo;star system&amp;rsquo; y volver a la barra de bar donde emprendió su búsqueda del espectáculo total.  El objeto en cuestión se llama <em>Lady Gaga</em>.  Es plástica, efímera y arrebatadoramente bombástica.  Es un objeto, sí, pero es el objeto más reluciente de la estantería donde se guardan todos los productos de cartón piedra de la industria cultural.  Por eso contemplo embelesado sus videoclips, porque en todo lo que hace y dice hay una pátina de burla y desdén hacia los mil demonios de la música imperialista.</p><p> </p><p>La música alternativa es un fenómeno mundial, como Maradona, como la prensa deportiva y del corazón.  A medida que se expande reúne en torno a sí a nuevos seguidores que desvían su atención de iniciativas más respetuosas con el arte y con la salud mental de los desquiciados.  Sus precursores nunca tienen suficiente y están dispuestos a acabar con la inquietud del más cultivado con tal de seguir engrosando su cuenta de ganancias.  Basta con asomarse a Internet, ese medio saturado de información desechable, como la de este blog.  Un instrumento para el conocimiento de vanguardias musicales, pero cargado de intrascendencia.  Se anula a sí mismo porque siempre hay demasiadas fuentes en las que buscar.  Ejercicios de resistencia como este logran un efecto inapreciable, y somos muchos los que nos beneficiamos del saber de Internet no sin reconocer nuestra derrota.  Ni la red de redes se libra del avance de la música de sala de espera.  Las propuestas alternativas (entiéndase en todo momento por &amp;lsquo;alternativa&amp;rsquo; mi propia definición del término) tienen garantía de éxito porque cuentan con el aval más poderoso que existe: el dinero, el elemento de peso que está detrás de esta deriva infinita. </p><p> </p><p>Escribo esto para canalizar la rabia que siento en los bares de pachanga mientras todo el mundo a mi alrededor baila feliz y despreocupadamente.  En menos de una semana empiezan las fiestas de mi ciudad y las fuerzas ya comienzan a fallarme.  Me aterra la visión de una inmensa carpa llena de gente agitándose al son de esa música de pesadilla.  Las Fiestas del Pilar; ni la virgen se libra de morralla alternativa.</p>	
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<title>NUBOSIDAD VARIABLE</title>
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	<pubDate>Tue, 29 Sep 2009 11:48:00 -0500</pubDate>
<category>Libros</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://fenrisolo.blogia.com/upload/20090929115212-nubosidad-variable.jpg"  class="left" alt="20090929115212-nubosidad-variable.jpg" /><p><em>Nubosidad Variable </em>es una novela epistolar sobre las emociones de dos mujeres posmenopáusicas, amigas de juventud, que tras más de treinta años sin saber nada la una de la otra coinciden en una galería de arte.  Dicho reencuentro arrastra a ambas a emprender una recapitulación más bien amarga sobre sus trayectorias vitales.  Mariana León, reconocida psiquiatra, ha vivido esas últimas décadas como una sucesión de romances tortuosos y anhelos mal saciados, muchas veces dominada por la necesidad de ser ella quien deba pasar al diván.  Sofía Montalvo, por su parte, ha creado un hogar cimentado en la indiferencia hacia su marido y el infinito amor que profesa a sus tres hijos.  Mariana invita a Sofía a recuperar su genio para la escritura y dar así rienda suelta a la desbordante imaginación que siempre la acompañó de joven.  En un hogar ya desangelado tras la marcha de los hijos, la esposa depresiva emprende entonces a través de la escritura un viaje a las entretelas de la mente que va tornándose más peligroso a medida que indaga en sus profundos sentimientos.  Mariana corresponderá a esos cuadernos de notas con unas misivas igualmente introspectivas, escritas durante su estancia en el sur, que no se decide a echar al buzón.</p><p> </p><p>Estas cartas y cuadernos son el poderoso instrumento con el que <em>Carmen Martín Gaite </em>(1925-2000) nos introduce en un paisaje emocional reconcomido por el paso del tiempo.  La doctora León y doña Montalvo han tenido a bien retomar su amistad en un momento crucial de su existencia, cuando los años corren raudos y uno comienza a hacer reflexiones genéricas sobre su paso por este mundo.  Las pesquisas sobre los motivos de la disputa que terminó por separarlas en su juventud quedan como algo anecdótico, un elemento más entre toda la retahíla de experiencias amorosas.  <em>Nubosidad Variable </em>es una historia de personajes malheridos, envueltos en una escala social acomodada y superficial en la que estas dos mujeres se han colado con su sensibilidad y sin ningún ánimo de adaptarse a convencionalismos.  <em>Martín Gaite </em>ha sabido captar esa impresión de desasosiego, que resulta mortal, como un golpe maestro, para el equilibrio emocional de Sofía Montalvo y Mariana León.  Un realismo atroz, solo comparable con obras maestras de nuestra literatura como <em>Nada</em>, de <em>Carmen Laforet</em>, donde los entornos sumamente viciados y la confusión adolescente arrastran a la pobre Andrea a jugar a unos pasos del abismo. Para la estructura se sirvió de <em>Cumbres Borrascosas, </em>obra de<em> Perrault</em> varias veces mencionada por las protagonistas, que la escritora conocía sobradamente al haberse hecho cargo de su traducción.</p><p> </p><p><em>Martín Gaite </em>hace uso de su<em> </em>dominio de la lengua castellana, propio de la laureada profesora de literatura que fue, y logra dotar a cada interlocutora con unos modos de expresión únicos.  Mientras Sofía muestra maneras de buena escritora, Mariana escribe sus cartas con desorden y sin apenas pausas.  La carga sentimental de <em>Nubosidad Variable </em>encuentra su raíz en un recuerdo real de la autora, como es el de su hija, tristemente fallecida y eternamente añorada.  La literatura es su medio para revivir el vínculo mágico entre madre e hija, que no encuentra correlato válido en ninguna otra relación familiar.  Esta novela solo podía haber sido escrita por una mujer.  Revela sin pretenderlo los procesos de intrincada sinapsis en los que se mueve la psicología femenina, su dependencia de los afectos y su lenguaje no verbal, el cual resulta a veces poco menos que criptográfico.</p><p> </p><p>Me estrené en el catálogo de <em>Martín Gaite </em>hace unos meses con <em>La Reina de las Nieves</em> por orden de la profe&amp;rsquo;, que para algo tenía que servir la universidad.  Se trata de la novela escrita antes que <em>Nubosidad Variable </em>pero que no se publicó hasta después de ésta<em>.  </em>Durante la larga enfermedad que terminó por causarle la muerte, su hija animó a la escritora a seguir con el proyecto.  Después de la publicación de <em>Nubosidad Variable </em>en 1992 <em>Martín Gaite </em>culmina <em>La Reina de las Nieves </em>como un intento de satisfacer ese deseo que aún seguía vivo<em>.</em>  Aquí el juego de la memoria sigue siendo el hilo conductor de individuos igualmente perdidos y ciertamente derrotados, como derrotada debía de sentirse ella en aquellos momentos.  La escritora se sumerge en recuerdos que dañan con pensarlos.  Un ejemplo más del intimismo de esta genial autora de nuestra literatura.  El valor de la literatura de <em>Martín Gaite </em>reside precisamente en esa facilidad para adentrarse en los procesos del pensamiento y la memoria, tan abstractos como reales.</p>	
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<title>PÍLDORAS ELECTROPUNK: KAP BAMBINO</title>
	<link>http://fenrisolo.blogia.com/2009/092201-pildoras-electropunk-kap-bambino.php</link>
		<description><![CDATA[ Y de vuelta con el electropunk, ese género incombustible que tan dulces jaquecas es capaz de hacernos padecer. Si You Love Her Coz She´s Dead representan el 8-bit chicle, a Kap Bambino se les puede considerar el electropunk enlatado en c... 
]]></description><comments>http://fenrisolo.blogia.com/2009/092201-pildoras-electropunk-kap-bambino.php#comments</comments>
	<pubDate>Tue, 22 Sep 2009 00:31:00 -0500</pubDate>
<category>Música</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://fenrisolo.blogia.com/upload/20090922003707-kap-bambino.jpg"  class="center" alt="20090922003707-kap-bambino.jpg" /><p>Y de vuelta con el electropunk, ese género incombustible que tan dulces jaquecas es capaz de hacernos padecer. Si <em><a href="/2009/082601-pildoras-electropunk-you-love-her-coz-she-s-dead.php" target="_blank">You Love Her Coz She´s Dead</a> </em>representan el 8-bit chicle, a <em><a href="http://www.myspace.com/kapbambino" target="_blank">Kap Bambino</a></em> se les puede considerar el electropunk enlatado en canciones rock. Caroline Martial y Orion Bouvier se conocieron en 2001, en una fiesta.  Al poner en común su querencia por ciertos estilos decidieron empezar a jugar con el software.  Los referentes de este dúo de Burdeos van desde <em><a href="http://www.myspace.com/revega" target="_blank">Suicide</a> </em>hasta <em><a href="http://www.myspace.com/motorhead" target="_blank">Motörhead</a></em>, pero en su música apenas hay rastro de ellos<em>. </em></p><p> </p><p><em>Kap Bambino </em>no acepta comparaciones.  Es noise, punk y electro.  Una mezcla del todo indescriptible que Martial se ha atrevido a calificar como &amp;lsquo;noise digital&amp;rsquo; y otros como <a href="http://www.windishagency.com/assets/1978/Kap-Bambino-RADAR.jpg" target="_blank">&amp;lsquo;technorotic industrial frig-pop&amp;rsquo;</a>.  Al margen de apellidos vanos, se trata de una batidora de sonidos marcianos recogidos en composiciones que rara vez pasan de los tres minutos.  En ese reguero heterogéneo es difícil identificar los bits de videojuegos ochentenos, pero el gamberrismo a la hora de componer propio del género sigue estando ahí, con estribillos pegadizos marcando la pauta.  La voz aguda de Caroline pone la guinda a este ejercicio de vandalismo musical, aunque también se acopla sin fisuras al vocoder en temas como Secret Girls, así como en los que canta bajo el pseudónimo de <em><a href="http://www.myspace.com/khimafrance" target="_blank">Khima France</a></em>.  Las letras están escritas en inglés, pero en todas ellas emana el sugerente acento afrancesado.  Bouvier, por su parte, es el encargado de disponer los ritmos endiablados, que encuentran su máximo exponente cuando se transforma en <em><a href="http://www.myspace.com/groupgriserror" target="_blank">Groupgris</a></em>, nombre bajo el cual da rienda suelta a sus inquietudes chiptune y se acerca al explosivo J-pop.</p><p> </p><p>En el álbum Zero Life, Night Vision (2006, en su sello Wwilko) los <em>Kap Bambino </em>expusieron un manifiesto que no da lugar a dudas.  Para ellos el caos no está reñido con los temazos rompepistas.  Mess in the Ruins y New Breath son éxitos que recogen la esencia del grupo sin derramar ni gota, mientras que <a href="http://www.youtube.com/watch?v=6TT2NvQdiiE" target="_blank">Save</a> es esa canción de fuga que aporta una falsa clarividencia a un disco cargado de percusiones cañeras y pitidos estridentes.  Este dúo desconcierta (casi) tanto como los canadienses <em><a href="/2009/011101-crystal-castles.php" target="_blank">Crystal Castles</a></em>, pero los de Toronto se quedan cortos, incluso resultan clásicos, al lado de los de Burdeos en esa empresa sin fin que es despertar las mentes del letargo al que nos arrastran otras vanguardias electrónicas.</p><p> </p><p>Con Blacklist, largo de reciente publicación, indagan en la misma propuesta.  Los distintos cortes son auténticos prodigios de la velocidad.  <a href="http://www.youtube.com/watch?v=ToPfT449jks&amp;feature=related" target="_blank">Red Sign</a> transmite esa atmósfera oscura y viciada que tan bien les queda, y <a href="http://www.youtube.com/watch?v=i5E4QUUFG9Y" target="_blank">Dead Lazers</a> se encarga de poner los pelos de punta a base de saturación y cambios rítmicos.  Quien tenga el oído hecho a experiencias sonoras extremas tomará la escucha de los <em>Kap Bambino </em>como un juego frenético.  Porque <em>Kap Bambino</em>, a su manera, también divierten.  Si no, que se lo pregunten a <a href="http://www.youtube.com/watch?v=FRHsIAj9QaA" target="_blank">este flipao&amp;rsquo;</a>. </p><p> </p><p>Con un buen sonido y ganas de tralla, no hay grupo electropunk que tenga fácil decepcionar en el escenario.  Martial y Bouvier dieron un concierto en mayo en la sala Oasis de la Inmortal, pero no pude ir porque me pilló en Valencia.  Los que sí estuvieron me han contado que Caroline es un auténtico espectáculo andante.  Haciendo gala de una energía sobrehumana, se dedica a correr de un lado a otro simulando sufrir espasmos al ritmo de la música.  Otra Alice Glass para la colección.  Ya está confirmado que el 16 de octubre actuarán en la Innombrable, en el Ocho y Medio, pero solo hay un acontecimiento capaz de hacerme perder un concierto así: Pilares.  Para uno de los pocos conciertos a los que estoy dispuesto a ir, y parece que el destino se niega a ello.</p><p> </p><p>Por suerte, los aciertos de <em>Kap Bambino </em>no terminan aquí.  Desde <a href="http://pagesperso-orange.fr/w.w./" target="_blank">Wwilko</a>, sello nacido dos años antes que el mismo grupo, este talentoso dúo da cabida a iniciativas igualmente prometedoras, con mención especial para un <em><a href="http://www.myspace.com/candiehank" target="_blank">Candie Hank</a></em> que ha versionado Dead Lazers y que se nos presenta como un experto en cajas musicales de juguete.  Porque en esta casa hay juguetes rotos como para llenar una ludoteca, y porque nos convence de cabo a rabo el electropunk gótico de los <em>Kap Bambino, </em>decimos sí a esta nueva aventura de la escena.</p>	
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<title>BROOKLYN FOLLIES</title>
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	<pubDate>Wed, 16 Sep 2009 00:13:00 -0500</pubDate>
<category>Libros</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://fenrisolo.blogia.com/upload/20090916001841-brooklyn-follies.jpg"  class="left" alt="20090916001841-brooklyn-follies.jpg" /><p>Mi tercera incursión en el universo austeriano ha tardado en llegar algo más de lo que habría deseado.  Concretamente, ha pasado un año desde que terminé <em><a href="/2008/090301-el-libro-de-las-ilusiones.php" target="_blank">El Libro de las Ilusiones</a>,</em> pero nunca es tarde si la dicha es buena.  Con <em>Brooklyn Follies </em>el novelista de Nueva Jersey no defrauda.  Mantiene los elementos integrados en obras anteriores y alguno que otro más.  Con un flamante alter ego como avanzadilla, <em>Paul Auster</em> entra en un Brooklyn ascendido a categoría de mito, una realidad urbana que crece majestuosa y emancipada a la sombra de los rascacielos de Manhattan.  Nathan Glass se traslada a ese &amp;lsquo;borough&amp;rsquo; de dos millones y medio de habitantes que le vio nacer y en el que espera pasar los días que le restan.  Habiendo sobrevivido a un matrimonio y a un cáncer de pulmón, lo único que le queda a este jubilado es morir sin hacer demasiado ruido mientras escribe una enciclopedia sobre la estulticia humana que ha venido a titular El Libro del Desvarío Humano.  Sin azar, esta novela no sería de <em>Auster</em>, y poco después Nath coincide con su sobrino Tom en la librería de Henry Brightman, un hombre maduro de pasado turbio y sensibilidad artística muy desarrollada. Tom, por su parte, fue en su día un prometedor estudiante de literatura, pero ha terminado conduciendo un taxi por las calles de Nueva York para pretender poco más que mandar al traste sus sueños.  Glass comenzará entonces a dar parte por escrito de ese encuentro, así como de todos los incidentes pasados y futuros sobre muertes súbitas, fracasos matrimoniales y un sinfín de giros en las vidas de quienes le rodean.  Había vuelto a Brooklyn para morir en paz, pero es a partir de la mudanza cuando empieza a vivir de verdad.</p><p> </p><p><em>Locuras de Brooklyn </em>es una historia repleta de personajes variopintos, más aún, de experiencias vitales que hacen de sus protagonistas víctimas del azar.  <em>Auster</em> se sirve de personas que aparecen y desaparecen sin la cargante necesidad de que tengan que aportar algo a la trama.  Así, es todo un misterio para el lector saber quiénes llegarán a las últimas de estas trescientas y pico páginas.  La muerte, la salud, las drogas y la desesperación, todo parece confabular sobre el destino de Glass y los suyos.  Aurora, la hermana de Tom, es una joven díscola que ha debido soportar calamidades inconfesables.  Una mañana su hija Lucy, que supuestamente vivía con su madre y su padrastro muy lejos de Nueva York, llama a la puerta del apartamento de Tom sin dar pista alguna sobre lo que le ha arrastrado hasta ahí.  Solo es una de las actrices secundarias que completan la vida de Nath y su sobrino, individuos desafortunados, desubicados, pero nada prosaicos.</p><p> </p><p>Esa larga lista de personajes hace de <em>Brooklyn Follies </em>una novela coral que se distancia de <em><a href="/2008/020801-la-noche-del-oraculo.php" target="_blank">La Noche del Oráculo</a> </em>y <em>El Libro de las Ilusiones.</em>  Y puede que algunas situaciones parezcan algo forzadas, que las reflexiones sobre la política norteamericana no entren ni con calzador y que las distintas personalidades no estén tan fundamentadas ni resulten tan interesantes como en títulos anteriores, ni falta que hace.  Nathan Glass no es Zimmer ni es Orr, sino un pensionista un tanto desganado muy metido en su papel de asumir la vejez.  Se me ocurre que <em>Auster</em>, nacido en 1947, ha reflejado aquí sus mismas inquietudes sobre la sonata de otoño de la vida.  Ya se sabe, escribir de uno mismo siempre es más divertido y terapéutico.  El autor expresa sus incertidumbres sobre la senectud y mientras tanto arrastra al lector con esa escritura fluida que le caracteriza.  Solo hay un elemento que se eche en falta en esta historia de <em>Auster</em>, y es su fetichismo por los productos de papelería, aunque encuentra un sustituto natural en la descripción detallada del Brightman&amp;rsquo;s Attic.  Una vez más, y como en tantas obras de tantos autores, la lectura y la escritura son instrumentos para la catarsis de los personajes.</p><p> </p><p>Pero es que las insensateces de Glass y compañía parecen haber ocurrido en realidad hace apenas unos años.  No es hasta las últimas líneas cuando el escritor pone en situación a sus personajillos al hilo de un acontecimiento histórico, a la sazón muestra irrefutable de que esta historia tuvo su lugar y su momento, y que pudo ser tan real como la vida misma.  Hacer creer al lector que una historia inventada sucedió de verdad es un logro reservado a la buena literatura. Brooklyn fue testigo de excepción de la tragedia posmoderna tanto como de los desvaríos de la caótica familia Glass.</p>	
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<title>CREERSE EL PERSONAJE</title>
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	<pubDate>Sun, 06 Sep 2009 18:09:00 -0500</pubDate>
<category>Desvaríos</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p>En una escena de <em>American Beauty </em>el vecino intrigante le decía a la adolescente desquiciada: "Nunca niegues el poder de la negación".  Gracias a la negación aquel personaje se defendía del autoritarismo de su padre de igual modo que muchos de nosotros nos defendemos de esta sociedad caníbal.  La mentira, y por tanto la negación, está mal vista por la sociedad.  No disfruta de la aceptación que bien se merece por las mejoras que consigue.  Exigimos sinceridad a la gente que nos rodea, pero sin mentiras piadosas esas mismas personas nos resultarían tan antipáticas que no podríamos soportarlas.  El valor de la sinceridad radica en su equilibrio justo con la falsedad, y fuera de ese equilibrio el mundo sería un lugar bastante más desagradable en el que vivir. </p><p> </p><p>En el colegio de primaria había alguna que otra profesora bienintencionada que, ante la picaresca de los alumnos, nos respondía que cuando uno miente en realidad se está engañando a sí mismo.  Primera mentira.  Eso solo les sucede a aquellos que, de lo inútiles que son, no se saben ni gobernar la cabeza.  El resto, los que vamos bien de masa gris, podemos permitirnos el lujo de mentir a profesoras, madres, novias y a todo el que se nos ponga a tiro.  Eso no me va a hacer olvidar quién soy, un individuo encorvado y esquivo, cano e incapacitado socialmente que muchas veces necesita recurrir a la estulticia popular para echar unas risas.  Soy un superviviente de mí mismo.  En mis entrañas albergo la suficiente morralla como para ahogarme con el hedor de los sentimientos más despreciables.  Y aún hay gente que pretende que sea sincero.  Si no fuera por mis magistrales aptitudes para el engaño, sencillamente, me moriría de aburrimiento.  Sé tú mismo, te aconsejan, y creo entender lo que quieren decir con ello.  Pero además de aburrido, en mi caso &amp;lsquo;ser yo mismo' es autodestructivo.  El hecho de que me pase el día dramatizando no me aleja de mi identidad confusa.  Cuando más soy yo, es cuando más os estafo.  ¿Me convierte eso en una estafa?  Probablemente, pero cuánto me divierto.  Mi goce está en tomármelo todo a cachondeo, y que yo sepa eso todavía no es ningún delito.</p><p> </p><p>Ya os he mostrado mis emociones putrefactas.  ¿De verdad queréis que sea yo mismo?  La mentira hace que los conformistas no tengan que aguantar a los inconformistas, que las novias posesivas no pierdan a sus novios calzonazos, que los puros de corazón no hieran los sentimientos de los débiles de espíritu.  En mi caso, si siempre dijera la verdad y me mostrara tal cual soy la gente me rechazaría, y de rechazo ya ando servido.  Por eso prefiero jugar a ser actor y encarnarme en los múltiples personajes que dan la cara por mí en la calle.  Dadas mis nulas aptitudes para relacionarme, suelo memorizar conversaciones recurrentes y comentarios incisivos que me reservo para cuando me cruce con según qué personas.  Tengo una retahíla de frases hechas a las que aferrarme para salir airoso de encontronazos inesperados.  La gente es tan previsible que puedo imaginar qué me irán a preguntar y memorizar mis respuestas en base a esos pronósticos.  ¿Que qué voy a hacer con mi vida el año que viene?  Pues depende de qué personaje me toque hoy, si el vitalista o el suicida.</p><p> </p><p>Reivindico la farsa como arma con la que defenderse.  Puede que no esté socialmente aceptada, como muchas drogas, pero la farsa, también como muchas drogas, se mueve por el mundo sin cortapisa alguna.  La historia está llena de personajes que se erigieron a sí mismos, de farsantes que levantaron imperios a base de verborrea e inventiva.  Por ejemplo, si Napoleón no se hubiera creído su propio personaje nunca habría llegado a emperador.  Siempre me han fascinado las personas que hicieron de la condición de farsantes su modo de vida.  Para huir de la Justicia internacional, Radovan Karadzic tuvo que esconderse bajo la piel de un reputado experto en medicina alternativa, haciéndose llamar Dragan David Dabic y luciendo una poblada barba desde el fin de la guerra de Bosnia.  El antaño presidente de la República Srpska utilizó sus conocimientos de psiquiatría para presentarse ante cientos de personas como un auténtico experto en energía humana cuántica, sea lo que sea aquello, con la que aseguraba poder curar los desórdenes mentales y la disfunción eréctil.  Durante gran parte de su larga desaparición permaneció en Belgrado y continuó publicando libros de poesía.  Dabic asistía a actos multitudinarios en los que se hacía cola por saludarle, tenía su propia página en Internet y era un individuo muy respetado dentro de su círculo especializado.</p><p> </p><p>Hay quien dice que logró evitar su detención en Viena cuando la Policía le pidió que se identificara en el marco de una investigación por un caso de homicidio.  La tranquilidad que demostró y su disposición a responder a las preguntas hizo que los agentes no se molestaran en comprobar su verdadera identidad ni en tomarle muestra de las huellas dactilares.  Radovan Karadzic, el hombre que dirigió el asedio de Sarajevo y ordenó la masacre de Srebrenica, se había creído su propio personaje.  Finalmente, el 21 de julio de 2008 los servicios secretos serbios lo detuvieron en un autobús cerca de Belgrado.  Cuando ahora leo sus declaraciones ante el Tribunal de La Haya creo que se está reencarnando en otro ser, en un pobre ex gobernador regional que lo dio todo por su pueblo y al que los espías norteamericanos le jugaron una mala pasada para intentar cubrirse las espaldas.  Ahora me da pavor pensar bajo qué identidad andará oculto Ratko Mladic.  Probablemente sea un campesino de la Hungría rural, conocido entre sus conciudadanos por la deliciosa leche de sus vacas.</p><p> </p><p>De acuerdo: la mentira puede estar al servicio de lo peor, pero insisto en que hace de la Tierra un planeta más habitable.  A base de artificio y fachada la vida es muy fácil de controlar.  No hace mucho que un amigo mío, en una de esas conversaciones previas a una juerga, dijo que para convertirse en un ligón primero hay que creérselo.  Desde el ligón engreído que las trae a todas de calle hasta el emperador de Francia; todos se han metido en el papel antes de preguntarse si estaban siendo ellos mismos.  Si incluso la historia nos enseña a mentir, qué se interpone entre nosotros y las campañas personales de mercadotecnia.</p><p> </p><p>La clave del triunfo está en saber venderse, en hacerse publicidad, y la publicidad sin engaño todavía está por descubrir.  Quienes pretendan en todo momento ser ellos mismos se negarán a forzar una sonrisa en las entrevistas de trabajo y nunca estarán dispuestos a regalar elogios inmerecidos.  Resulta admirable, y yo por un tiempo pensé que podía vivirse de esa forma, pero lo cierto es que la gente así está condenada a quedar como unos excéntricos a ojos de los demás.  Como en todo, en el punto medio está la virtud.  Entre ser uno mismo y defraudarse a uno mismo existe un instrumento que nos salva de la quema: la hipocresía.  Lamentablemente yo no soy ningún virtuoso, sino todo lo contrario.  Soy un apasionado del artificio.  Me encanta mentir y el engaño.  Sin que sirva de precedente, haré aquí una revelación introspectiva sobre mi personalidad: yo nací para ser actor.  Con esto no quiero decir que tomé el rumbo equivocado al enterrarme en la facultad del Ahogamiento Estimulado y convertirme en un juntapalabras de mierda.  Yo llevo la profesión de actor por dentro, y la despliego allí donde se proyecte mi sombra.  Miento como un bellaco pero miento a gusto.  Digamos que por un lado están los que utilizan la hipocresía como herramienta práctica del día a día, y por otro los que desarrollamos la mentira hasta niveles vergonzosos.  Siento lástima por todos los que desconocen este placer inefable, pero quizá sea mejor así.  La atmósfera ya es bastante irrespirable, y con más tipejos como yo por ahí sueltos el mundo sería un lugar horrible.  El engaño excesivo que profeso es casi tan inconveniente como la sinceridad más depurada, y me temo que esta pasión no tiene cura, que me arrastrará hasta hacer de Fenris un monigote, una víctima de su propio papel de lobo estepario.</p><p> </p><p>Soy un intérprete de las secuencias que acontecen en mi vida.  Lamentablemente suelen tocarme papeles secundarios y todavía no he podido explotar mis dotes para el drama, pero tengo paciencia.  Por delante de mí diviso muchos entornos en los que todavía puedo triunfar.  Me veo buscando trabajo en Londres con cara de desconcierto a lo Ewan McGregor, reprendiendo a amigos con la mirada altiva del gran Eusebio Poncela, matándolas callando con los ojos desdeñosos de Marlon Brando.  Es bastante probable que dentro de poco me den un nuevo papel.  Si definitivamente lo acepto, me tocará interpretar a un puntillo de una oficina cualquiera.  Recién llegado a la compañía y por tanto mal pagado.  Iría a las cenas de empresa, donde fingiría sentir interés por temas manidos y atracción por mujeres insultantemente petardas.  Nadie me arrebataría mi legítimo sueño de comprarme un Golf GTI.  Para entonces ya habría dejado tiempo ha de escribir frases estúpidas en papeles redoblados, con lo que solo deberé preocuparme de lo estrictamente esencial: coche, trabajo, maniquíes parlantes y best sellers infumables.  Próximamente en su ciudad.  Cuando baje el telón correré a servirme un ron con cola con el que dar carta de libertad a mi risa nerviosa, que sé que es uno de esos incontables detalles que nunca me abandonarán por muchos escenarios que pise.  Al fin y al cabo, no olvidéis que solamente se tratará de un papel.  En el fondo seguiré siendo Fenrisolo, ya se sabe, el cano e incapacitado socialmente que no tiene bastante con su propia tragedia y ha de inventarse vidas paralelas.</p>	
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<title>PÍLDORAS ELECTROPUNK: YOU LOVE HER COZ SHE’S DEAD</title>
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		<description><![CDATA[ Clasificar la variedad musical por géneros y tendencias siempre ha sido una empresa difícil, pero hete aquí que distintos acontecimientos musicales de los últimos tiempos han hecho esa farragosa tarea aún más... 
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	<pubDate>Sun, 06 Sep 2009 18:05:00 -0500</pubDate>
<category>Música</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://fenrisolo.blogia.com/upload/20090826134317-you-love-her-coz-she-s-dead.jpg"  class="center" alt="20090826134317-you-love-her-coz-she-s-dead.jpg" /><p>Clasificar la variedad musical por géneros y tendencias siempre ha sido una empresa difícil, pero hete aquí que distintos acontecimientos musicales de los últimos tiempos han hecho esa farragosa tarea aún más inútil si cabe.  Entre dichas novedades destaca la irrupción de Internet, la mezcla de estilos antagónicos y el desarrollo de las vanguardias electrónicas.  Y es en un nicho concreto de la electrónica donde encontramos a <em><a href="http://www.myspace.com/youlovehercozshesdead" target="_blank">You Love Her Coz She&amp;rsquo;s Dead</a> </em>(<em>YLHCSD</em>).  Como práctico contenedor de tendencias, utilizaré la etiqueta &amp;lsquo;electropunk&amp;rsquo; para referirme a este grupo y a otros de similar código genético y actitud en el escenario.  Los <em>YLHCSD</em> proceden del área de la ciudad inglesa de Bath, muy próxima a esa otra urbe, muy querida por servidor, que es el gran Bristol: cuna del down-tempo, el trip-hop, los <em><a href="http://www.myspace.com/massiveattack" target="_blank">Massive Attack</a></em>, <em><a href="http://www.myspace.com/portisheadalbum3">Portishead</a></em>, de las plantillas y graffittis de Banksy... y en general, de tantas cosas que merecen nuestra atención. </p><p> </p><p>Este dúo no tiene nada de down-tempo.  <em>YLHCSD</em> son el penúltimo máximo exponente de esa música agitada que poco a poco se va abriendo paso entre la jungla de tendencias electrónicas.  8-bit, Chiptune en estado puro, <em>You Love Her Coz She&amp;rsquo;s Dead </em>depuran sonidos robóticos a través de filtros que hacen de su música más indefinida y le aportan un matiz analógico propio de los videojuegos primigenios, esos que tan bien han sabido incorporar a su música los nunca suficientemente aclamados <em><a href="http://www.myspace.com/crystalcastles" target="_blank">Crystal Castles</a></em>.  Los canadienses fueron el toque de atención al incluir en sus desquiciadas composiciones loops de Super Mario Bross, de juegos de la Mega Drive, y mezclarlos magistralmente con samples de lo más heterogéneo.  Ahora, los <em>YLHCSD </em>dan otro giro de tuerca y logran facturar canciones divertidas siguiendo la misma ruta.  Si a esto añadimos su obsesión por escribir sobre superhéroes, la diversión está más que asegurada.</p><p> </p><p>Resulta que tanto <em>Crystal Castles </em>como <em>YLHCSD </em>han aparecido en Skins (<a href="http://www.youtube.com/watch?v=ar7QXqz0ZSI&amp;feature=related" target="_blank">1</a>,<a href="http://www.youtube.com/watch?v=8O25ZJng43U&amp;feature=fvw" target="_blank">2</a>), una popular serie británica que trata de unos chavales del mismo Bristol.  Vi el primer episodio por curiosidad, y dado su vacuo argumento, sus personajes insustanciales y sus situaciones trilladas he de decir que me pareció pésima (para qué nos vamos a engañar), pero como plataforma para darse a conocer no está nada mal.  Qué mejor forma de aficionar a los adolescentes inglesitos al electropunk de nueva ola que con <em>You Love Her Coz She&amp;rsquo;s Dead </em>en canciones casi galácticas como Young Tender Hearts Beat Fast!<em>  </em>Para los que nacimos en los ochenta, el que un grupo nos haga recordar nuestras sesiones intensivas de Street Fighter y demás juegos míticos le da un valor añadido a su música. Los quinceañeros de hoy en día ya no disponen de esa referencia, pero creo que también podrán encontrarle la gracia a esos samples explosivos.</p><p> </p><p>Por si fuera poco, el reputado sello y a la vez firma de ropa francesa <a href="http://www.kitsune.fr/music" target="_blank">Kitsuné</a> los incluyó en los recopilatorios Paris y Kitsuné Maison 6.  Esta misma disquera es la que en noviembre del año pasado lanzó el EP <a href="http://www.ylhcsd.bigcartel.com/product/inner-city-angst-10-vinyl" target="_blank">Inner City Angst</a>, que contiene su primer single, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=jav-tY-btTY" target="_blank">Dead End</a>.  El desconcertante videoclip de la canción parece un homenaje a los zorros que transitan despreocupadamente por las calles de Bristol. A la espera de que saquen algún que otro largo, nos conformaremos con esos cuatro temas y sus remixes de éxitos como Womanizer, ni más ni menos.</p><p><em> </em></p><p>Habrá que estar atento a sus giras por el extranjero, aunque por lo que veo, hasta la fecha solo se mueven por Reino Unido.  Sin llegar a la descarga hiperactiva de Caroline Martial, cantante de <em><a href="http://www.myspace.com/kapbambino" target="_blank">Kap Bambino</a></em>, ni mucho menos a los extremos briagos y decadentes de Alice Glass, los de Bath deben de ser pura tralla para no dejar de pegar brincos. Se acercan tiempos prometedores para el electropunk, <em>You Love Her Coz She&amp;rsquo;s Dead </em>son solo la punta del iceberg.</p>	
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<item>
<title>NORUEGA 2009</title>
	<link>http://fenrisolo.blogia.com/2009/082201-noruega-2009.php</link>
		<description><![CDATA[  Oslo Efectivamente, los lagos noruegos presentaban texturas variadas.  En el centro de las lagunas había partes de agua uniforme sobre las que patinaba el débil reflejo del sol.  ¿Sería hielo, el &amp;uacu... 
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	<pubDate>Sat, 22 Aug 2009 14:16:00 -0500</pubDate>
<category>Viajes</category>
<guid>http://fenrisolo.blogia.com/2009/082201-noruega-2009.php</guid>
<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://fenrisolo.blogia.com/upload/20090826134637-fiordos-de-aurland-y-n-er-y-noruega-271.2.jpg"  class="center" alt="20090826134637-fiordos-de-aurland-y-n-er-y-noruega-271.2.jpg" /><p><strong><em></em></strong></p><p> </p><p><strong><em>Oslo</em></strong></p><p> </p><p>Efectivamente, los lagos noruegos presentaban texturas variadas.  En el centro de las lagunas había partes de agua uniforme sobre las que patinaba el débil reflejo del sol.  ¿Sería hielo, el último vestigio de las eternas heladas invernales?  Más adelante tuvimos la oportunidad de observar atónitos los macizos montañosos en los que no había lugar a dudas.  En Noruega, la nieve y el agua congelada están presentes durante todo el año.  El blanco y el gris que cubren las superficies acuosas y muchas montañas encuentran su réplica en un cielo de pesadumbre.  Ya os dije que Noruega era cosa distinta a Estocolmo.  Más frío, más deprimente, pero al mismo tiempo igual de bello, sobre todo si vienes de la tierra batida, de la que apenas has salido en 22 palos.  Nos gusta el contraste con nuestros orígenes, y en territorio nórdico lo encontramos por doquier.  Antes de entrar a Oslo tuvimos una buena ración de paisaje escandinavo, solo faltaban unos alces adornando el ambiente para completar la postal.  Cuando el tren paró todavía no era de noche, aunque estaba nublado y el ambiente parecía bastante apagado.  Nos costó un rato largo encontrar el hostal, que estaba situado en la orilla de un pequeño río y a la entrada de un barrio poblado en su mayoría por magrebíes y paquistaníes.  En muchas esquinas había agradables cafeterías estudiantiles abiertas de par en par, me quedé con las ganas de entrar en algunas de ellas.  En Oslo nos pidieron limosna y nos ofrecieron hachís y cocaína.  A diferencia de lo que esperaba encontrarme, se trata de una ciudad atestada de pobreza y con una brecha social un tanto pronunciada, pero dicen que los índices de delincuencia son bajísimos.  Menos turismo y más inmigración que en Suecia. </p><p> </p><p>Cuando nos despertamos al día siguiente, teníamos ante nosotros una nueva capital europea por conquistar.  Basta con que las nubes amenacen lluvia para que las calles de Oslo muestren su rostro más conocido, el de una urbe triste.  Pero todo tiene remedio.  A mediodía salió el sol, y de repente, las aceras que hasta entonces lucían desiertas se llenaron de gente con ganas de aprovechar ese despiste del clima subpolar.  Justo esa tarde el Liverpool jugaba en la ciudad contra un equipo local, con lo que hubo que sumar los gruesos hinchas ingleses que habían tomado vuelos chárter para ver el partido e intentar disfrutar de la casi inexistente fiesta de Oslo.  No pudimos ver demasiado en nuestro único día ahí.  Me quedé con las ganas de acercarme a Vigeland, un parque lleno de esculturas humanas facturadas por el artista Gustav Vigeland, pero quedaba demasiado lejos del centro.  En verdad toda la capital noruega tiene esculturas allá adonde dirijas la vista, formas oníricas de difícil interpretación que adornan muchas plazas y avenidas.</p><p> </p><p>Las horas se hicieron cortas, pero no nos perdimos el Museo Munch.  Yo nunca me habría perdonado salir de Noruega sin mirarle a los ojos al atormentado monigote de Edvard, quien a lo largo de su trayectoria artística fue asimilando la frialdad de los fiordos noruegos hasta el punto de plasmarlo en sus cuadros con sumo expresionismo.  De hecho, hablamos de la referencia fundamental de esa corriente alemana.  Siempre me ha atraído el trazo grueso y el halo de angustia de <em>El Grito</em>, como también lo han hecho <em>Desesperación </em>y <em>Madonna. </em> El Museo Munch es muy pequeño, en él se exhiben menos obras que en la mayoría de exposiciones itinerantes de las grandes galerías de arte, por eso, al poco de cruzar la puerta y pagar la entrada ya me vi frente a la versión más cruda de la virgen María.  Tras siglos de representar a la madre de Jesús con trazos delicados y halos de divinidad, llegó Munch y mostró el cuerpo etéreo de una mujer madura, que se funde con un entorno oscuro e indefinido.  Aun a riesgo de quedar como un cursi, reconozco que me sobrecogí.  Entre ella y yo solo hubo una marquesina de cristal, esa que debieron de verse obligados a poner cuando hace cuatro años robaron este cuadro y <em>El Grito</em>, y suerte que los recuperaron.  Lo expuesto es bastante escaso en número, pero cada uno de los grabados es una formidable obra maestra, un nuevo grito a la angustia de las almas.  En fin, que se hizo corto, pero fue lo suficiente como para recordarme mi desgastada afición por la pintura.</p><p> </p><p>Cuando salimos del museo me sentí como liberado de una obligación contraída con mi espíritu de eterno aspirante a artista.  Ahora tocaba ver tranquilamente el Palacio Real, el parlamento y el ayuntamiento.  Qué pena no entender más de arquitectura para explicar con acierto los logros de esa casa consistorial de aspecto macizo.  Ya por la mañana, cuando aún estaba nublado, habíamos ido a la Ópera de Oslo, un majestuoso edificio envuelto en blanco cuya peculiar disposición permite ir subiendo por su cubierta como quien escala un témpano de hielo.  Buena parte de la tarde y la noche transcurrieron en un parque, intentando tragar un ron impotable que habíamos traído del país vecino.  En Estocolmo, como en toda Suecia, solo puede comprarse alcohol en unas tiendas monopolio del Gobierno, las System Bolaget.  En Noruega tienen una política parecida, y ni siquiera llegamos a encontrar uno de esos preciados establecimientos.  Por supuesto, el precio de la mayoría de bebidas es prohibitivo, pero lo que no esperábamos era que, además de caro, fuera a ser veneno destinado a intoxicar en masa a extranjeros del sur.  El ron negro todavía no ha hecho muchos amigos por aquellos lares, pero todo se andará.  Tras una noche sin nada que merezca la pena recordar volvimos al albergue a conciliar el sueño por unas horas, que en mi caso fueron menos de dos.</p><p> </p><p><strong><em>Fiordos de Aurland y Næerøy</em></strong></p><p> </p><p>La única forma de visitar los fiordos desde Oslo en un solo día es saliendo a las seis y media de la mañana y volviendo a las doce de la noche.  Para llevar a cabo la excursión hay que coger varios trenes, un autobús y un barco; nada de andar y fundirse con el paisaje.  Vimos los fiordos como una postal tridimensionada, y a pesar de ello, fue una experiencia magnífica.  Estaba cansado, la noche anterior había dormido mal y bebido matarratas que me hicieron pasar por ese ron de cuyo nombre prefiero no acordarme, pero bastó con que el tren comenzara su incursión a tierras norteñas para que lo visto desde la ventanilla me hiciera despertar y mantenerme lúcido durante todo el día.  Lo que vi ese 5 de agosto solo será entendido por quien haya visto lo mismo.  Las palabras no sirven de mucho, así que echadle algo de imaginación.  A los bosques les siguieron lagos; a los lagos, pendientes y crestas rocosas; los primeros resquicios de nieve hibernal no tardaron en aparecer.  Después nos adentramos en macizos montañosos en los que apenas crece la hierba.  El frío imperante en todo el año es tan intenso que árboles y arbustos no pueden desarrollarse.  Yo me preguntaba constantemente a qué distancia estaríamos del Círculo Polar Ártico, y como luego a la vuelta pude comprobar, quedaba a unos nada despreciables 650 kilómetros.</p><p> </p><p>Al descender de esos montes yermos el ambiente recobró su verde característico.  El tren serpenteaba por laderas impracticables, pasando entre túneles de un valle a otro.  Por sorprendente que parezca, aquí vive gente.  Los pueblos son conjuntos de viviendas coloreadas con múltiples tonalidades alegres.  Qué será de la vida de esas personas.  Quizá solo tengan esas casas para las vacaciones, porque si bien es un lujazo poder disfrutar de ese entorno en verano, en invierno debe de convertirse en un desierto helado e inexpugnable.  En uno de esos pueblos cambiamos de tren.  Nos subimos a un viejo ferrocarril recuperado para el turismo que se detuvo unos minutos frente a la descomunal catarata de Kjosfossen.  Pronto llegaríamos a Flaam, en la orilla del fiordo de Aurland, y subiríamos a bordo del barco para empezar a flotar cuidadosamente sobre las aguas marinas.  Los fiordos son valles excavados por glaciares que ahora se encuentran invadidos por el mar.  El agua discurre tranquila entre acantilados y laderas abruptas.  La única alteración a esa quietud son las cascadas de agua primitiva que se precipitan directamente sobre la superficie del mar.  En pocos lugares del mundo puede disfrutarse de un espectáculo como ese.  El caudal de esas cascadas es blanco, y alimenta un lecho tan puro como el océano Ártico.  Todos los pasajeros del barco, entre ellos mis tres españolitos y yo, contemplábamos atónitos las majestuosas laderas que parecían oprimir el fiordo, el barco y a los que viajábamos en él.  El Aurlandfjord me pareció inmenso, me era imposible adivinar hasta dónde llegaba más allá de las montañas.  Pero sentado en la cubierta del barco leí en un itinerario que se trataba del más estrecho de todos los fiordos con los que cuenta Noruega, y que en realidad no es más que una ramificación del Sognefjord, el segundo fiordo más grande del mundo, sólo por detrás de uno que hay en Groenlandia.  En un trayecto sencillo, la embarcación viró unos noventa grados para atravesar el fiordo de Næerøy y atracar en Gudvangen.  Bajamos a tierra firme y nos subimos a un autobús para comenzar nuestro largo regreso a Oslo.  Nos habíamos salido con la nuestra.  Al día siguiente, cuando volviéramos a casa, podríamos afirmar orgullosos: "Ayer estuve en los fiordos noruegos".  Y sería verdad.  Ahora me muero por volver y llegar aún más lejos, adonde habían llegado los profesores parisinos que conocimos en Suecia.  Así de a gusto me sentí por aquellas gélidas tierras.  Esa es la temperatura de mi organismo.  Cuando esperaba al tren a Oslo en la estación de Voss me sentí como en casa, como si me pateara por enésima vez el paseo de la Independencia.  De la misma forma en que estoy dispuesto a aborrecer Estocolmo, me siento moralmente preparado para que la angustia de los fiordos de Munch me contamine la sangre hasta el punto de salir de ahí huyendo.</p><p> </p><p>Y al día siguiente, a eso de las cinco y media de la mañana, nos levantamos de un salto para coger nuestros bártulos y marchar al aeropuerto.  El sol brillaba como nunca lo había hecho en los diez días anteriores, más que en nuestro paso por Burdeos y que en la isla de Djurgarden.  Qué calor, pensé, sin saber la que se me venía encima.  Al llegar a Girona, los pasajeros, nórdicos la mayoría, sintieron el bochorno como una bofetada en la cara.  En Barcelona las temperaturas eran aún más altas.  Compramos el billete de vuelta a casa.  Zaragoza estaba a escasos 300 kilómetros al oeste.  Un paseo para nosotros, que en dos días y medio habíamos llegado hasta Copenhague.  El desierto de los Monegros nos recibió con los brazos abiertos. </p>	
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